
Lo que cambia (y lo que no) en la factura de la luz en 2026
Lo que cambia en la factura de la luz en 2026 y lo que sigue igual: precio de la energía, peajes, otros costes regulados, impuestos y, sobre todo, hábitos que marcan el coste final del recibo.
Cada comienzo de año trae las mismas preguntas. ¿Viajaré más este año? ¿Por fin aprobaré las oposiciones? ¿Encontraré un trabajo más estable? Durante mucho tiempo fueron dudas personales, pero de un tiempo para esta parte se ha colado otra en la lista de inquietudes, ¿subirá el precio de la luz? No es una pregunta menor. La factura eléctrica se ha convertido en una especie de termómetro del mes de enero. Llega la primera del año y, con ella, la sensación de que algo ha cambiado sin que tengamos claro el motivo.
2026 no es una excepción, aunque sí tiene una particularidad importante. Este año no arranca con grandes titulares ni con medidas de emergencia como las que marcaron ejercicios anteriores. No hay un “golpe” evidente en el recibo, pero sí un cambio de fondo… El sistema eléctrico entra en una etapa más estable, con menos parches temporales y más ajustes estructurales. Entender esos matices es clave para saber qué se está pagando… y, sobre todo, por qué. Por eso, antes de hablar de cambios conviene recordar lo que incluye la factura.
Conceptos clave de la factura de la luz: ¿Qué se paga en el recibo?
Es más sencillo de lo que parece. La factura de la luz suele generar mucha frustración porque se tiende a pensar que todo depende del precio del mercado eléctrico. Por el contrario, hay otros que consideran que la mayor parte son impuestos y tampoco es así. Ni una cosa, ni la otra. El importe final que se abona todos los meses es la suma de muy diferentes conceptos.
- Energía: Sin duda, es el más claro de todos. La energía que se consume. Las vueltas que da el contador y que varía mes a mes dependiendo del uso que se haga de los electrodomésticos. Además, salvo que se tenga una tarifa fija, no es un precio estable. Va variando a lo largo del día e influyen factores como la demanda o la meteorología.
- Costes regulados: el segundo de los grandes bloques y que incluye aspectos tan fundamentales como el uso de las redes eléctricas, el mantenimiento del sistema y otros conceptos fijados por el Gobierno. Estos no dependen del mercado ni de la comercializadora y cambian cuando se publican en el BOE.
- Impuestos: Y, por último, están los impuestos, que en España tienen un peso nada despreciable. El IVA que supone el 21% y el impuesto especial de electricidad que tampoco es poca cosa. No son accesorios e influyen directamente en cuánto se paga en el recibo incluso cuando el precio de la energía es bajo.

Lo que cambia (y lo que no) en la factura de la luz en 2026
Lo que cambia en la factura de la luz en 2026
Con este esquema en la mente, es mucho más sencillo entender qué puede cambiar en 2026… y qué no. Después de varios años marcados por crisis energéticas, guerras, topes al gas, rebajas fiscales temporales y medidas de urgencia, 2026 se perfila como un año de transición hacia la normalidad. No porque vaya a ser barato, sino porque empieza a estabilizarse. Así, se anticipa un escenario de precios del gas más bajos que en los años más duros de la crisis, lo que reduce la presión sobre el precio de la electricidad. Eso no significa que la factura vaya a desplomarse, pero sí que desaparecen algunos factores que habían inflado los precios de forma artificial.
1. Energía: mayor diferencia entre horas
No hay un cambio normativo directo, pero sí uno de contexto muy relevante. Además, el sistema eléctrico español tiene cada vez más producción solar, especialmente a mediodía, lo que genera precios muy bajos, e incluso cercanos a cero, a ciertas horas. Algo que se traduce de forma automática en una factura más barata para todo el mundo, pero sí en una mayor diferencia entre unas horas y otras, sobre todo en tarifas variables o indexadas.
2. Peajes y otros costes regulados
Uno de los cambios más relevantes tiene que ver con los costes regulados, especialmente con la retribución de las redes eléctricas. España se enfrenta a un aumento de la demanda eléctrica en los próximos años: electrificación del transporte, bombas de calor, centros de datos, industria… Todo eso necesita redes más robustas. Actualizar y reforzar esas redes cuesta dinero, y ese coste acaba reflejándose en los peajes. No se trata de una subida brusca, pero sí de una tendencia al alza que empieza a notarse en 2026. Así quedan los peajes para la tarifa 2.0TD que es la que tiene la mayoría de los hogares con una potencia contratada inferior a 15 kW en 2026:
Peajes de potencia (o de potencia contratada)
Lo que se paga por la potencia contratada, independientemente de cuánta electricidad se consuma y está muy relacionado con cuántos electrodomésticos se pueden conectar al mismo tiempo. Se paga por cada kW contratado y día, y también varía según el horario.
- Punta: 0,06390 €/kW/día.
- Valle: 0,00122 €/kW/día.
Peajes de energía activa
Es el coste regulado que se paga por cada kWh que se consumes. También varía según horario. Estos importes son solo la parte regulada del peaje de energía activa, y no incluyen el precio de la electricidad del mercado ni los impuestos, que forman parte del término de energía total.
- Punta: 0,033261 €/kWh
- Llano: 0,016409 €/kWh
- Valle: 0,000077 €/kWh
Además, hay otras subidas en la parte regulada como en la aportación que hace cada consumidor al bono social eléctrico y la contribución al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. Son solo unos céntimos al mes, pero todos estos cambios pueden suponer 15 euros al año.
3. Impuestos: menos medidas excepcionales
Tras varios años de medidas temporales para contener el impacto de la crisis energética, la factura se va quedando sin “amortiguadores”. El IVA reducido y otros alivios excepcionales desaparecen o quedan muy limitados, lo que hace que el recibo refleje cada vez más el coste real del sistema eléctrico, sin correcciones políticas de emergencia. No significa que la energía sea más cara, sino que se paga con menos descuentos temporales.

Lo que cambia (y lo que no) en la factura de la luz en 2026
Lo que no cambia: la importancia de cómo consumes
Por mucho que cambien los peajes, los impuestos o las reglas del sistema, hay algo que en 2026 sigue exactamente igual… la factura no la decide solo el BOE, también la determina el usuario cada día. Cómo y cuándo se consume sigue siendo el factor que más pesa en el resultado final. El sistema eléctrico es cada vez más horario y desigual. Hay momentos del día en los que la electricidad es casi un regalo y otros en los que se paga cara. Entender esa diferencia, revisar si la potencia contratada tiene sentido y evitar consumos innecesarios sigue siendo la mejor defensa frente a cualquier cambio regulatorio. En otras palabras, la normativa puede moverse, pero los hábitos siguen mandando. Quien conoce su consumo y lo adapta al funcionamiento real del sistema eléctrico seguirá pagando menos, pase lo que pase en la factura.
4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.