
Datos que confirman la saturación de la red eléctrica
La saturación de la red eléctrica en España ya es un hecho. Datos oficiales revelan un 85 % de nodos saturados, miles de subestaciones sin capacidad y proyectos bloqueados pese al récord de energías renovables. Electricidad hay; infraestructura suficiente, no.
Durante años se ha repetido que el gran reto energético de España era producir más electricidad limpia. Hoy el problema es otro muy distinto. Se produce electricidad de sobra, en muchos momentos a precios mínimos, pero el sistema que debe transportarla empieza a fallar justo donde más se necesita. La red eléctrica española funciona, sí. Sin embargo, no está pensada para el país que se está intentando construir. Funciona para lo que ya existe.
Las casas, las oficinas y los servicios que ya están conectados seguirán teniendo suministro, pero se queda corta cuando se mira hacia delante. Cada nuevo proyecto industrial, centro de datos o nueva promoción de viviendas se encuentra con el mismo obstáculo. No hay capacidad en la red para conectarse. No porque falte energía, sino porque la infraestructura ha llegado a su límite. Ese es el problema. No un riesgo inmediato de apagón, sino un sistema que no permite crecer.
Una red eléctrica sin margen para seguir creciendo
Los datos confirman lo que las eléctricas llevan meses avisando. De hecho, según análisis recientes, la saturación en la red de transporte y distribución ha seguido creciendo y ya se sitúa cerca del 85 % de los nodos saturados (con más de 5.000 subestaciones sin capacidad disponible) y solo quedan unos 7.363 MW libres para conexiones nuevas. En términos prácticos, eso significa que en gran parte del país no hay capacidad disponible para conectar nuevos consumos relevantes sin reforzar previamente la red.
Y es que, en 2024, las solicitudes de acceso a la red para nueva demanda eléctrica se dispararon. Industria, logística, digitalización, electrificación de procesos. Sin embargo, una parte muy importante de esas peticiones fue rechazada o quedó bloqueada por falta de capacidad. No porque el sistema no pueda generar electricidad, sino porque no puede transportarla hasta donde se necesita. Esto no es teoría… El pasado año se solicitaron alrededor de 67 GW de nueva demanda, y casi la mitad fueron rechazados por falta de capacidad
En España no falta electricidad, sino infraestructura
Toda una contradicción porque España nunca había generado tanta electricidad renovable como ahora. Más de la mitad de la producción eléctrica ya procede de fuentes limpias y en algunos momentos del año la cifra supera ampliamente ese porcentaje. El resultado es un mercado mayorista con precios muy bajos durante muchas horas, muy por debajo de los de otros países europeos. Hay días en los que el precio del MWh cae por debajo de los 10 euros. Mientras tanto, en países como Alemania se mueve en el entorno de los 80 o 100 euros. ¡Está claro! ¡Electricidad hay, y de sobra en muchos momentos! El problema es que la red no ha crecido al mismo ritmo que la generación ni que la demanda futura. Es como tener embalses llenos, pero tuberías antiguas y estrechas que no permiten llevar el agua a nuevas zonas.

Datos que confirman la saturación de la red eléctrica – Vamos a ver de Telecinco (6 de febrero de 2026)
Cuando el problema eléctrico entra en casa
Este atasco de la red no es solo cosa de grandes fábricas o centros de datos. Empieza a notarse en algo tan cotidiano como la vivienda. Las casas que se construyen hoy son cada vez más eléctricas. Cuentan con aerotermia para calefacción, aire acondicionado, placas solares, puntos de recarga para el coche. Todo eso necesita potencia y la red no siempre puede dársela. En algunas zonas, el límite ya no lo marca el planeamiento urbanístico, sino la capacidad eléctrica disponible. Sin red suficiente, no hay climatización eléctrica ni recarga. Por tanto, tampoco margen para electrificar la vivienda. La paradoja es que se promueven hogares más eficientes y descarbonizados, pero se conectan a una infraestructura pensada para otro modelo energético
Por si todo esto fuera poco, el problema se agrava en los momentos de máximo consumo. Olas de calor, episodios de frío intenso, miles de viviendas demandando potencia a la vez. La red, tal y como está hoy, tiene muy poco margen para absorber esos picos en determinadas zonas. No falta energía en el sistema, falta flexibilidad para llevarla donde y cuando hace falta.

Datos que confirman la saturación de la red eléctrica – Vamos a ver de Telecinco (6 de febrero de 2026)
Números que no dejan lugar a dudas
España ha acelerado como nunca la instalación de renovables. En 2024 más del 50 % de la generación eléctrica fue de origen renovable y la potencia instalada fotovoltaica y eólica volvió a marcar máximos históricos. Sin embargo, la inversión en redes no ha crecido al mismo ritmo. Según los propios planes regulatorios, España invierte en redes eléctricas en torno al 0,13 % del PIB, por debajo de la media europea. Mientras tanto, la electrificación prevista para los próximos años apunta a un aumento significativo de la demanda eléctrica impulsado por transporte, climatización e industria.
Hay otro dato que ayuda a entender el problema: la red representa aproximadamente una cuarta parte del recibo eléctrico, pero es la infraestructura que sostiene todo el sistema. Si no se dimensiona correctamente, la generación barata no sirve de mucho. El resultado es esta paradoja: récord de energía renovable, precios mayoristas mínimos en muchas horas y, al mismo tiempo, proyectos industriales y desarrollos urbanísticos bloqueados por falta de capacidad de acceso. La red no está fallando hoy en el suministro sino en algo más determinante todavía. Es decir, en permitir que el país crezca al ritmo que exige la transición energética.
4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.