Sí. Hasta el año 2021 el precio de los certificados que acreditan la procedencia renovable de la energía era prácticamente nulo, por lo que no había gran diferencia entre los precios de la energía «verde» y la «gris». No obstante, la escasez relativa de certificados en toda Europa durante el año 2022 llevaron a multiplicar por seis su precio en un solo año, lo que ha llevado a que la energía renovable certificada pase a tener un precio superior a la que no lo está. A pesar de esa espectacular subida, el importe no suele ser muy relevante para el consumidor doméstico, dado que al precio medio de los certificados renovables del último trimestre de 2022 el incremento medio en el recibo de una familia es de menos de 2 € al mes.

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