La gestión de los excedentes en la rentabilidad del autoconsumo

La buena gestión de los excedentes es fundamental para rentabilizar la inversión fotovoltaica, sobre todo, en el ámbito doméstico.

La buena gestión de los excedentes es fundamental para rentabilizar la inversión fotovoltaica, sobre todo, en el ámbito doméstico.

La gestión de los excedentes en la rentabilidad del autoconsumo

Es inevitable, autoconsumo y energía excedentaria suelen ir juntas. Sí, prácticamente de la mano. En la búsqueda del autoabastecimiento fotovoltaico posible siempre sobrará algo de energía. Es lo normal. Por muy bien que se haya hecho el dimensionamiento, teniendo en cuenta hora a hora, tanto consumo como producción entre otros factores, habrá momentos del día en los que haya excedentes. Es así. Energía producida en la propia instalación que no se llega a consumir dentro del mismo sistema. ¿Mejor que sobre a que falte? Todo depende de cada caso. Muchos son los factores a tener en cuenta, pero, sin duda, una de las claves de la rentabilidad de la instalación fotovoltaica se encuentra en la correcta gestión de la energía sobrante.

Incluir una batería en la instalación aumenta el grado de autoabastecimiento y reduce el porcentaje de excedentes, pero hace que aumente la inversión

Por eso, es el momento de incluir un nuevo elemento en la ecuación: la batería. Se carga cuando sobra energía y se descarga cuando es necesario cubrir los déficits. Solución sencilla, pero costosa ya que encarecen la instalación fotovoltaica hasta 3.000 euros. Sin entrar en el debate de en qué casos es rentable su instalación, permiten aumentar el número de paneles del sistema manteniendo a raya la energía sobrante. Evita, por tanto, que se disparen los excedentes en el caso de todos lo que quieren superar la barrera del 30% de autoabastecimiento en el ámbito doméstico individual. La cosa se complica en las instalaciones comunitarias, por lo que para la correcta gestión de los excedentes hay, además, otras opciones que contempla la normativa.

Compensar el consumo, venta directa a la red o intercambiarla, aún por desarrollar, son las tres modalidades que contempla la normativa para gestionar los excedentes

Desde hace más o menos un año se permite la llamada compensación simplificada de la energía excedentaria. La modalidad más novedosa y la mejor opción cuando los excedentes son pocos. Más sencillo que el modo general que permite venderlos directamente, pero siempre teniendo en cuenta que el precio de venta es mucho menor que al que se compra de la red. Además, si hay cambios sustanciales en el consumo como, por ejemplo, al comprar un coche eléctrico se puede cambiar de una a otra. Eso sí, tiene un pequeño coste y solo se puede hacer una vez al año. Por último, la normativa prevé una tercera opción, el reparto dinámico de los excedentes. Aún por desarrollar debido a su complejidad. Lo mejor, conocer las tres en detalle:

La gestión de los excedentes en la rentabilidad del autoconsumo

El modelo general o de “venta directa a la red” no tiene limitación en cuanto a la cantidad de energía que se puede inyectar o vender. Pero hay que tener en cuenta que supone la realización de una actividad económica y eso tiene su complicación. Cargas administrativas como liquidación de impuestos que hay que realizar. Para hacerla un poco más sencilla Próxima Energía ha creado modelos de gestión que simplifican, y mucho, la tarea. En cualquier caso, es algo más compleja que la segunda de las opciones.

Es la llamada compensación simplificada que no es otra cosa que “compensar el consumo”. Un trueque. La energía que se vende cuando sobra a cambio de la que se compra cuando falta. Eso sí, la compensación es solo en la parte variables del recibo. Nunca llegará a ser 0 y mucho menos negativo. Tampoco sirve para el consumidor industrial o comunidades de vecinos en las que haya instalaciones de más 100KW. La ventaja es que no supone la realización de actividad económica alguna ya que se considera como un descuento en el recibo de la luz.

Y, por si todo esto fuera poco, llega la compensación dinámica que se debe entender como un “intercambio de energía con el vecino”. Esta nueva modalidad está aún por desarrollar, pero va a suponer un cambio radical en el mundo de la energía. Transformará el sector eléctrico por su enorme potencial, tal y como se conoce hoy. Abre un nuevo abanico de posibilidades no solo en las comunidades de propietarios sino también entre viviendas unifamiliares. El auténtico energysharing de la electricidad que viene para cambiar las reglas del juego, optimizar la rentabilidad de las instalaciones y optimizar la gestión de los excedentes.

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