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¿Hasta qué precio puede subir la gasolina? (Y ya ha superado los 2 € por litro…)

Gas y petróleo, Jorge Morales, Movilidad

¿Hasta qué precio puede subir la gasolina en España? (Y ya ha superado los 2 € por litro…)

¿Hasta qué precio puede subir la gasolina en España? (Y ya ha superado los 2 € por litro…)

El petróleo vuelve a superar los 100 dólares, el Estrecho de Ormuz tensiona el suministro y los carburantes ya rozan los 2 €. El riesgo de nuevas subidas crece en los mercados energéticos. ¿Hasta qué precio puede subir la gasolina en España?

Llenar el depósito vuelve a convertirse en una señal de alarma. No por el gesto en sí, que es el mismo de siempre, sino por lo que marca el surtidor. Cifras que empiezan a acercarse peligrosamente a los 2 euros por litro y que vuelven a activar una sensación que ya se había olvidado, que la de que la energía puede encarecerse muy rápido. Detrás de ese cambio hay algo más que una subida puntual. El petróleo ha vuelto a superar los 100 dólares por barril y, con él, se reabre un escenario que parecía cerrado. En muchas estaciones de servicio en España ya se ven precios en el entorno de 1,95 euros por litro, niveles que no se veían desde hace tiempo.

Pero la cuestión ya no es si se alcanzarán los 2 euros. Esa barrera empieza a quedarse corta. El verdadero debate es hasta dónde puede escalar el precio si la tensión en los mercados energéticos se mantiene. En el sector energético empieza a asumirse que ese umbral psicológico podría estar desactualizado. En un escenario de mayor tensión, con el petróleo presionado al alza y el suministro global comprometido, algunos análisis ya sitúan el foco más arriba. Hablar de gasolina en el entorno de los 3 euros por litro sigue siendo un escenario extremo, pero ya no completamente descartable.

No es una previsión inmediata, pero sí una señal clara de que, en el contexto actual, el margen de subida existe y dependerá, sobre todo, de cuánto se prolongue la crisis.

Petróleo por encima de 100 dólares… (y lo que no se ve)

No es ningún secreto que la gasolina y el diésel dependen directamente del precio del petróleo. Cuando el crudo sube, más temprano que tarde, el coste acaba trasladándose al surtidor. En estos momentos el barril de Brent vuelve a cotizar por encima de los 100 dólares, pero lo más relevante no es tanto el dato actual como lo que hay detrás. Ante la tensión en el mercado, la Agencia Internacional de la Energía ha liberado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas. Es la mayor intervención de su historia.

 

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Y aun así, el precio apenas ha contenido la subida. El motivo es tan sencillo como que el mundo consume unos 100 millones de barriles al día. Es decir, esa liberación equivale a apenas cuatro días de consumo global. En un mercado de esta escala, funciona como un parche temporal, no como una solución estructural. Además, estas reservas no son infinitas. El mercado sabe que hay un número limitado de intervenciones posibles. Y eso introduce un elemento adicional de presión: cuanto más se utilicen ahora, menos margen quedará si la situación empeora.

¿Hasta qué precio puede subir la gasolina? (Y ya ha superado los 2 € por litro…) - El programa de Ana Rosa de Telecinco (13 de marzo de 2026).

¿Hasta qué precio puede subir la gasolina? (Y ya ha superado los 2 € por litro…) – El programa de Ana Rosa de Telecinco (13 de marzo de 2026).

El cuello de botella que lo cambia todo

Más allá del precio del petróleo, hay un factor que está condicionando toda la situación: el Estrecho de Ormuz. Por este punto estratégico pasa aproximadamente el 20% del petróleo mundial, además de una parte muy relevante del gas natural. Es uno de los grandes puntos críticos del sistema energético global. En condiciones normales, circulan entre 130 y 140 buques al día. Con el conflicto activo, ese flujo se ha reducido a apenas cinco o seis barcos en algunos momentos. Esto es importante porque no hace falta que el suministro se corte completamente para que el mercado reaccione. Basta con que se reduzca el volumen o aumente la incertidumbre para que los precios suban. Y el problema no es solo lo que está ocurriendo ahora, sino la duración. Si esta situación se prolonga, el impacto puede multiplicarse.

De los más de 100 dólares por barril al surtidor

Como comentaba Jorge Morales de Labra, director de Próxima Energía, en El programa de Ana Rosa de Telecinco, existe una relación bastante directa entre el precio del petróleo y el de los carburantes. Cuando el barril supera claramente los 100 o 120 dólares, lo habitual es que los precios en Europa superen los 2 euros por litro. Ese nivel ya se ha visto en crisis recientes y podría repetirse si la tensión continúa. Y es que no hay más que ir a una gasolinera para darse cuenta de que en España ya se están rozando esos niveles.

Algunas estaciones marcan precios cercanos a 1,94 euros por litro, lo que vuelve a poner en el centro del debate esa barrera psicológica de los 2 euros. El problema es que los límites mentales funcionan… hasta que dejan de hacerlo. Cuando el mercado se acostumbra a un nivel, deja de percibirse como excepcional. Por eso empieza a aparecer otro umbral en el horizonte como es el de los 3 euros. No es el escenario base, pero sí una referencia que indica hasta dónde podría escalar el problema si la crisis energética se agrava o se prolonga en el tiempo.

jorge morales de labra

¿Hasta qué precio puede subir la gasolina en España? (Y ya ha superado los 2 € por litro…) – El programa de Ana Rosa de Telecinco (13 de marzo de 2026).

¿Por qué el diésel sube más y todo acaba siendo más caro?

Todavía puede ser peor con el diésel. Las refinerías europeas no producen suficiente para cubrir toda la demanda, lo que obliga a importar grandes cantidades desde otros mercados. Cuando el comercio internacional se tensiona, esa dependencia se traduce en subidas más rápidas e intensas que en la gasolina. Esto tiene un impacto directo en la economía real. El diésel es el combustible del transporte de mercancías, de la maquinaria agrícola y de buena parte de la logística. Cuando sube, no solo se incrementa al repostar, sino que se encarece todo.

A eso se suma cómo funcionan los precios en el mercado. Aunque el combustible se haya comprado semanas antes, se vende al precio actual, no al pasado. Si el mercado paga más, ese es el precio que se aplica. Por eso las subidas se trasladan tan rápido al surtidor. Y a partir de ahí, el efecto se extiende. La energía está en la base de prácticamente todo lo que consumimos. Cuando sube, acaba filtrándose al transporte, a la producción y, finalmente, a los precios.

El tiempo como factor clave en la crisis energética

Al final, todo se reduce a una variable. Es decir, a cuánto dure esta situación. Si el tráfico en el Estrecho de Ormuz se normaliza en semanas, el mercado podría estabilizarse. Sin embargo, si el bloqueo se prolonga o el suministro sigue limitado, el impacto puede alargarse durante meses. En ese escenario, los precios actuales podrían no ser el techo, sino solo una fase intermedia. Además, hay que tener en cuenta una regla que nunca falla. En el mundo de la energía cuando sube el precio, tarde o temprano acaba contagiándose casi todos los demás productos.

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