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Incremento de la demanda de gas tras el apagón

Factura de la luz, Gas y petróleo, Jorge Morales

Incremento de la demanda de gas tras el apagón

Incremento de la demanda de gas tras el apagón

La demanda de gas para generar electricidad se ha disparado en España. El sistema eléctrico funciona en modo reforzado, con más ciclos combinados en marcha, más emisiones y una transición energética que se ralentiza.

España está quemando más gas que nunca para producir electricidad y no es porque falte sol o viento. Desde el gran apagón del 28 de abril, el sistema eléctrico funciona en modo reforzado, lo que ha disparado la actividad de las centrales de ciclo combinado. El objetivo es claro y no es otro que garantizar la seguridad del suministro. El coste, también. Más dependencia del gas son también mayores emisiones y una transición energética que se ralentiza.

La señal más clara de este cambio la han dado los resultados de Enagás. Más allá de sus cifras trimestrales, el foco está en los datos sobre el gas. La demanda para generación eléctrica se ha disparado un 41,2% en el primer semestre, y los ciclos combinados han duplicado su peso en el mix diario, pasando del 10 al 20%. El 29 de abril, un día después del apagón, marcaron un récord. El 49% de la electricidad producida en España en ese momento salió de una central de gas.

Gas y el modo reforzado del sistema eléctrico

Desde el apagón, Red Eléctrica ha puesto en marcha un protocolo especial que implica mantener un gran número de centrales de gas en funcionamiento continuo, aunque sea en su potencia mínima. El objetivo es que estén preparadas para entrar en acción de inmediato si se detecta cualquier problema de tensión como el que provocó la caída del sistema. Es una especie de “modo antibiótico”, que aporta estabilidad…

…pero a un coste elevado. Este refuerzo técnico se traduce directamente en un mayor uso del gas natural, desplazando parcialmente a las renovables durante ciertas horas del día. Y eso tiene efectos en cadena. Las centrales de gas son más caras y contaminantes, pero ahora mismo son la garantía de que no se repita el apagón. No hay duda, su papel ha sido clave en la recuperación. Sin embargo, hay dudas de hasta cuándo mantenerlo.

A medio plazo, el uso intensivo del gas plantea un reto estratégico: ¿cómo equilibrar la seguridad del sistema con los objetivos climáticos? Si el modo reforzado se prolonga, será necesario revisar la planificación energética para evitar que el gas consolide una posición estructural en el mix. La clave estará en acelerar soluciones como el almacenamiento, la gestión de la demanda y las redes inteligentes.

Incremento de la demanda de gas tras el apagón - Capital de Radio Intereconomía (22 de julio de 2025).

Incremento de la demanda de gas tras el apagón – Capital de Radio Intereconomía (22 de julio de 2025).

También aumentan las exportaciones

De los resultados de Enagás, se desprende otro dato llamativo. El fuerte aumento de las exportaciones de gas, especialmente a Francia, con un crecimiento del 98% en los flujos enviados al país vecino para llenar sus reservas subterráneas. Aunque España no produce gas natural, actúa como hub de reexportación, aprovechando sus plantas regasificadoras para distribuir gas llegado de países como Estados Unidos o Qatar.

Lo que está en juego más allá del verano

El refuerzo del gas tras el apagón puede tener sentido en términos de seguridad, pero también abre interrogantes importantes. Primero, por su impacto directo en el precio de la electricidad: más gas significa precios mayoristas más altos, y más presión sobre las facturas. Segundo, porque esta estrategia retrasa la descarbonización del sistema eléctrico y hace más difícil alcanzar los objetivos del PNIEC para 2030.

La otra incógnita es el tiempo. Nadie, ni siquiera Red Eléctrica, ha aclarado hasta cuándo se mantendrá este “modo reforzado”. Mientras tanto, la participación del gas sigue creciendo y las renovables pierden peso en el mix. El sistema ha ganado en fiabilidad, pero también ha asumido una nueva dependencia que no estaba en los planes. La transición energética, de momento, sigue… pero con freno de mano.

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