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Mitos sobre la eficiencia energética en verano

Ahorro de energía, Factura de la luz

Mitos sobre la eficiencia energética en verano: lo que sí y lo que no funciona para ahorrar

Mitos sobre la eficiencia energética en verano: lo que sí y lo que no funciona para ahorrar

Eficiencia energética en verano. Ahorrar en verano es posible, pero no todo vale. Algunos consejos funcionan, otros no tanto. Y otros directamente conviene olvidarlos. Lo importante es tener información fiable, adaptar el consumo a los momentos más eficientes del día y, cuando se pueda, combinar sentido común con tecnología. Porque, en verano, también se puede ahorrar sin renunciar al confort.

Verano, calor… y una avalancha de consejos para ahorrar energía. Algunos se repiten cada año como si fueran infalibles. Otros nacen en las redes sociales y se hacen virales sin pasar el más mínimo filtro. Y entre unos y otros, cuesta saber qué funciona de verdad y qué es puro mito. Lo cierto es que cuando las temperaturas se disparan, también lo hace el consumo eléctrico. Por eso, más que nunca, conviene distinguir entre lo que ayuda a reducir la factura… y lo que solo sirve para justificar lo injustificable como que el aire esté a 19º. Lo mejor es separar hechos de ficción.

Dejar el aire encendido todo el día gasta menos que encenderlo y apagarlo

Falso. Sin duda es uno de los mitos más extendidos. Es verdad que encender el aire acondicionado puede requerir un pico de energía, pero es mínimo comparado con lo que consume una máquina funcionando varias horas sin necesidad. Lo ideal es usarlo solo cuando se necesita y, si el equipo lo permite, programarlo en modo eco o con temporizador. Dejarlo encendido todo el día es garantía de una factura más alta. Siempre.

Poner el aire a 21 °C enfría más rápido

También falso. No. Poner el aire a una temperatura más baja de la deseada no hace que enfríe antes, solo hace que trabaje más tiempo y consuma más. El aire acondicionado no va más rápido por estar a 21ºC que a 25ºC. Simplemente no se detiene hasta alcanzar la temperatura marcada. Y si esa temperatura es irreal para el ambiente, como 20 grados en pleno julio, el compresor estará funcionando mucho más tiempo del necesario.

Mucha gente piensa que la temperatura que se pone en el termostato es a la que sale el aire del sistema, pero no. Siempre lo expulsa a entre 6ªC y 12ºC y lo que indica es que dejará de funcionar cuando la alcance.

Mitos sobre la eficiencia energética en verano: lo que sí y lo que no funciona para ahorrar (21 de julio de 2025).

Mitos sobre la eficiencia energética en verano: lo que sí y lo que no funciona para ahorrar (21 de julio de 2025).

Si se abren las ventanas por la noche se refresca la casa

Depende. Si las temperaturas bajan lo suficiente durante la noche, ventilar puede ser una gran idea. Pero si se trata de una noche tropical, con mínimas por encima de 25ºC, abrir las ventanas puede incluso empeorar el confort térmico. La clave está en aprovechar las horas realmente frescas (de madrugada o muy temprano) y mantener todo cerrado durante las horas de más calor, bajando persianas y cortinas.

Los ventiladores no enfrían, así que no sirven para nada

Error. Cierto que los ventiladores no bajan la temperatura del aire, pero sí mejoran la sensación térmica. El movimiento del aire favorece la evaporación del sudor, lo que hace que el cuerpo se enfríe más rápido. Y todo con un consumo muchísimo más bajo que el del aire acondicionado. De hecho, cuando el calor no es extremo, un buen ventilador puede ser suficiente.

eficiencia energética en verano

 

Todos los aparatos en modo standby siguen gastando electricidad

Verdadero. Y aunque el consumo es pequeño, en verano cada céntimo cuenta. Las regletas con interruptor o los enchufes inteligentes pueden ayudar a cortar ese consumo fantasma. Televisores, cargadores, microondas, equipos de música… muchos de estos aparatos siguen consumiendo incluso cuando no se usan. No es lo que más pesa en la factura, pero sí suma.

Poner electrodomésticos grandes por la noche siempre es más barato

No necesariamente. Depende de la tarifa. Con tarifas planas o fijas, no hay diferencia entre poner la lavadora a las 10 de la mañana o a las 10 de la noche. Y con tarifa variable, muchas veces el precio más bajo está… ¡al mediodía! Justo cuando hay más producción fotovoltaica. Así que lo mejor es mirar qué tarifa se tiene contratada y consultar los precios del día si se está en mercado regulado o variable.

Lo mejor es tener una tarifa fija para evitar sorpresas

Falso. No siempre. En verano, cuando la energía solar está en máximos y se generan precios bajos o incluso negativos al mediodía, una tarifa variable bien aprovechada puede suponer un gran ahorro. Eso sí, hace falta saber cómo funciona, tener cierta flexibilidad en los hábitos de consumo y, sobre todo, saber en qué tramos es más barata la electricidad. No todo el mundo puede adaptarse, pero quien puede… lo nota en el recibo.

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