
Consumo energético de dispositivos electrónicos de apoyo al estudio: ordenadores, portátiles, tablets y…
Ordenadores, portátiles, tablets y consolas: así es el consumo energético de dispositivos electrónicos en el hogar, a la hora de estudiar o de trabajar, y su impacto en la factura de la luz.
La vuelta al cole y a la oficina no solo se nota en las mochilas llenas de libros, en los atascos o en las rutinas que se retoman tras el verano. También se deja sentir en la factura de la luz. Con el arranque del curso, pasamos más tiempo frente a pantallas: ordenadores para trabajar o estudiar, tablets para leer apuntes o hacer tareas y, cómo no, consolas que se encienden cada tarde después de clase. Todos estos dispositivos, aunque parezcan pequeños en comparación con el aire acondicionado o la nevera, se convierten en protagonistas del consumo energético del hogar tras el verano. El problema es que muchas veces no se perciben como un gasto importante.
La mayoría se piensa que un ordenador o una tablet apenas consumen, pero lo cierto es que esas horas delante de la pantalla sí se traducen en kWh. Además, dependiendo del aparato que se utilice, de los hábitos de uso y hasta de si se deja en stand by, la diferencia en la factura puede ser notable. No es lo mismo estudiar con un portátil que hacerlo con un PC de sobremesa. Tampoco encender la consola para jugar una hora que dejarla en suspensión durante todo el día. La clave está en saber cuánto consume cada dispositivo y cómo optimizar su uso para que el regreso a la rutina no se traduzca también en un aumento innecesario del gasto energético.

Consumo energético de dispositivos electrónicos de apoyo al estudio: ordenadores, portátiles, tablets y… (31 de agosto de 2025).
¿Cuánto consumen realmente los dispositivos que más se usan para estudiar?
Ordenador de sobremesa: el gran devorador de energía
El PC de toda la vida sigue siendo el rey en cuanto a consumo eléctrico. Un ordenador de sobremesa con monitor puede gastar entre 200 y 400 vatios por hora, dependiendo del modelo, la tarjeta gráfica y el tipo de tareas que se realicen. Navegar por internet o usar procesadores de texto no es lo mismo que editar vídeo o jugar a un videojuego. En una jornada completa de trabajo o estudio de 8 horas, el consumo puede superar fácilmente los 2 kWh. Cifra que supone cerca de 40 céntimos diarios dependiendo de la tarifa que se tenga contratada. Puede parecer poco, pero al cabo de un mes equivale a unos 12 euros extra en la factura.
Además, hay que sumar el monitor, la impresora en reposo o incluso los altavoces conectados. El ecosistema que suele acompañar al PC multiplica el gasto.
Ordenador portátil: más eficientes, pero tampoco ay que fiarse
Los portátiles tienen fama de ser más eficientes, y en gran medida lo son. Su consumo medio se mueve entre 50 y 100 vatios por hora, bastante menos que uno de sobremesa. En una jornada completa, hablamos de entre 0,3 y 0,8 kWh. En términos de coste, unos 10 céntimos por cada 8 horas de uso. Sin embargo, algunos malos hábitos hacen que el gasto se dispare. Dejarlos cargando todo el día, aunque la batería ya esté completa, supone un consumo innecesario que muchas veces pasa desapercibido. También influye el brillo de la pantalla, el número de programas abiertos o si se conectan accesorios como discos externos. Es decir, un portátil puede ser muy eficiente, pero también acabar gastando mucho si se usa sin cuidado.
Tablets: ligeras también en consumo
En el ranking de dispositivos, la tablet es la más ligera en todos los sentidos. Ni siquiera durante su uso activo llega a consumir entre 10 y 20 vatios. Casi nada, lo que sin duda la convierte en una de las herramientas de estudio digitales más eficientes. Incluso con varias horas diarias de pantalla, el gasto eléctrico mensual apenas suma unos céntimos. Así que, para tareas de lectura, navegación o incluso estudio en línea, una tablet puede sustituir perfectamente a un ordenador en muchos casos, con la ventaja de reducir el impacto en la factura de la luz. Eso sí, el ahorro se reduce si se convierte en la pantalla principal para series o juegos. Es entonces cuando la batería se descarga rápido y obliga a cargarla con frecuencia.

Consumo energético de dispositivos electrónicos de apoyo al estudio: ordenadores, portátiles, tablets y… (31 de agosto de 2025).
Consolas y videojuegos para la hora del recreo
Y es que no es todo estudiar. Como en el colegio también tiene que haber tiempo para el descanso y el recreo. ¿Echamos una partidita rápida para desconectar? Las consolas no están diseñadas para estudiar, pero suelen estar encendidas en las mismas franjas de tiempo. Y aquí sí conviene prestar atención… Una consola de última generación, como la PS5 o la Xbox Series X, consume entre 150 y 200 vatios durante una partida. Si el uso es intensivo, puede suponer tanto gasto como un ordenador de sobremesa. Además, muchas veces se utilizan también como centro multimedia para ver películas o series, lo que multiplica las horas de consumo.
La diferencia está en el tipo de uso. Una partida de dos horas puede costar lo mismo que mantener un portátil encendido toda la jornada.
Además, hay que tener en cuenta que el consumo no se termina al apagar la pantalla. Muchos dispositivos siguen consumiendo energía en reposo. Una consola en modo suspensión puede gastar entre 2 y 5 vatios por hora, lo que al cabo del mes equivale a varios kWh extra. Lo mismo ocurre con los portátiles cerrados pero enchufados, los cargadores de móviles que se dejan conectados o incluso los monitores en modo espera. No parece mucho, pero si se suman varios aparatos conectados 24/7, el gasto puede superar fácilmente los 8 o 10 euros al año… por un consumo fantasma que no se aprovecha para nada.
4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.