
El coste del modo reforzado del sistema eléctrico
El coste del modo reforzado del sistema eléctrico sigue disparado más de seis meses después del gran apagón. Ya suma más de 300 millones de euros al mes que se acaban pagando entre todos los consumidores.
Ya han pasado más de seis meses desde el gran apagón del 28 de abril y, aunque el suministro se restableció aquel mismo día, el sistema eléctrico español no ha vuelto del todo a la normalidad. Desde entonces, Red Eléctrica opera en lo que se conoce como modo reforzado, una especie de “modo seguro o a prueba de fallos” diseñado para evitar que se repita un error similar. La medida, que en principio debía ser temporal, sigue activa medio año después… y con un coste millonario… ¡Más de 300 millones de euros cada mes! Dinero que, como no podía ser de otra forma, acaba saliendo del bolsillo de todos los consumidores.
El “modo seguro” del sistema eléctrico español
El modo reforzado se activó como respuesta inmediata al apagón nacional. En términos sencillos, significa que Red Eléctrica mantiene conectadas muchas más centrales de gas de las que serían necesarias en condiciones normales, para asegurar que la red no vuelva a sufrir una caída de tensión. Esas plantas permanecen encendidas “al ralentí”, preparadas para entrar en funcionamiento de forma instantánea si se detecta cualquier anomalía. No producen electricidad para los usuarios, pero sí consumen gas, requieren mantenimiento y personal. Es, en la práctica, un enorme seguro energético que tiene un coste muy alto y que se está prolongando mucho más de lo previsto.
Red Eléctrica, como no se fía de que las centrales aporten el control de tensión que están obligadas a prestar, ha optado por mantener más centrales de gas conectadas de lo necesario, simplemente para estar más segura de que el sistema no falla.
Un seguro caro… y poco sostenible para el sistema eléctrico
La medida, aunque comprensible en los primeros días tras el apagón, se ha convertido en un lastre económico. Más de 300 millones de euros mensuales salen del sistema para mantener esa red sobredimensionada. Tal y como ha explicado Jorge Morales de Labra en Noticias Matinal de RTPA, tiene sentido mantener un modo seguro durante unos días o semanas, mientras se analizan las causas del fallo. Pero seis meses después, seguir en modo reforzado es un disparate.

El coste del modo reforzado del sistema eléctrico – Matinal noticias de RTPA (3 de noviembre de 2025).
El problema es doble. Por un lado, el coste directo, que ya supera los 1.800 millones de euros acumulados desde abril; y por otro, la pérdida de competitividad industrial. Los grandes consumidores de energía (metalúrgicas, siderúrgicas…) están denunciando que sus costes son ahora mucho mayores que los de sus competidores europeos. En países como Francia o Alemania no se mantiene un modo reforzado similar, y eso encarece la producción española.
Quién paga el modo reforzado del sistema eléctrico (y por qué importa)
No, el modo reforzado no aparece como una línea visible en la factura, pero su coste se reparte entre todos los consumidores, tanto domésticos como industriales. En teoría, se financia a través de los llamados servicios de ajuste del sistema, el mismo concepto que ya elevó el recibo tras el apagón. Esto significa que, aunque no lo veamos, una parte del gasto mensual de cada hogar ya está destinada a cubrir este “modo seguro”. Y aquí llega la parte más delicada. Los grandes consumidores industriales están presionando para que esos sobrecostes se trasladen a los peajes eléctricos. Una partida regulada que pagan, sobre todo, los hogares y las pymes.
Si eso ocurre, el impacto sería directo. La factura de la luz podría subir hasta 180 euros al año para un hogar medio, el doble de lo que se estimaba tras el apagón.

El coste del modo reforzado del sistema eléctrico – Matinal noticias de RTPA (3 de noviembre de 2025).
Falta de transparencia y riesgo real
Sobre este asunto, otro aspecto que preocupa es la falta de información pública. Red Eléctrica no está detallando qué niveles de tensión se están registrando ni qué parte de la red sigue operando en modo reforzado. Esa opacidad alimenta la desconfianza en un contexto donde el sistema sigue bajo vigilancia. De hecho, el propio operador ha reconocido que existe riesgo de nuevos apagones, especialmente a partir de la primavera, cuando la generación solar aumenta y se multiplican las oscilaciones de tensión.
Así, aunque el modo reforzado fue una respuesta lógica a una emergencia, se ha convertido en un síntoma de algo más profundo. ¡La fragilidad del sistema eléctrico español y la falta de inversión en infraestructuras! Mientras no se refuercen las redes y no se garantice el cumplimiento de las normas de control de tensión por parte de todas las centrales, el país seguirá pagando por un “seguro” que no puede mantener indefinidamente.