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¿Estamos mejor preparados para otro apagón?

Actualidad Energética, Factura de la luz, Jorge Morales

¿Estamos mejor preparados para otro apagón?

¿Estamos mejor preparados para otro apagón?

El sistema eléctrico, nueve meses después del gran apagón, ya no es el mismo. El impacto del control reforzado y los cambios operativos implementados determinan si hoy estamos mejor preparados para otro apagón. ¿Volvería a ocurrir?

Han pasado nueve meses desde el gran apagón. Casi 43 semanas en las que se ha hablado mucho, se ha especulado aún más y, al mismo tiempo, se han aclarado algunas cuestiones importantes. Afortunadamente, hoy se conoce qué ocurrió técnicamente en aquellos 80 segundos. Se sabe que hubo un descontrol en la tensión del sistema eléctrico y se produjeron oscilaciones importantes que el sistema no supo amortiguar a tiempo. Así, se desencadenó una cadena de eventos y desconexiones que acabaron provocando el colapso. Lo que todavía no se conoce es quién es el responsable. Sin embargo, la cuestión más relevante ahora es otra. Más allá de las responsabilidades, ¿está el sistema mejor preparado hoy para que no vuelva a ocurrir?

¿Qué ha cambiado y qué no en la red eléctrica en los últimos 9 meses?

Desde el punto de vista técnico, hay un hecho evidente. En estos nueve meses no se ha repetido un episodio similar. No se ha producido ningún nuevo apagón generalizado provocado por un problema de control de tensión. Y eso no es un detalle menor. El sistema eléctrico no es estático. Cada día cambia el mix de generación, cambian las condiciones meteorológicas, cambia la demanda. En este tiempo se han registrado jornadas con una penetración de renovables incluso mayor que la existente el día del apagón.

Más eólica, más hidráulica, situaciones operativamente más exigentes. Y, sin embargo, no se ha vuelto a producir un descontrol como aquel. Eso indica que algo se está haciendo de manera diferente. Lo que no ha cambiado es la falta de claridad en la depuración de responsabilidades. Los informes técnicos describen lo ocurrido, pero los nombres de las empresas implicadas permanecen anonimizados. La secuencia de eventos es conocida; la asignación de responsabilidades, no. Técnicamente se ha avanzado. Institucionalmente, todo sigue abierto.

La prueba empírica de que el sistema eléctrico está funcionando

Cuando se analiza un incidente de esta magnitud, existen dos formas de evaluar si se ha aprendido algo. Una es teórica. Es decir, revisar protocolos, modificar normativas, introducir nuevas obligaciones. Otra es de carácter práctico y consiste en observar si el problema vuelve a repetirse. Hasta ahora, la evidencia empírica indica que el sistema está resistiendo. No porque haya cambiado radicalmente la estructura del parque de generación.

Tampoco porque se haya alterado de forma sustancial el mix energético. De hecho, la hipótesis de que el apagón fue consecuencia directa de la presencia de renovables ha quedado desmentida por los hechos posteriores. Se han registrado días con mayor peso de renovables que aquel 28 de abril y no se ha producido ningún episodio similar. Eso desplaza el foco del debate. Si no fue el mix, el problema debe situarse en la gestión del sistema.

¿Estamos mejor preparados para otro apagón? - Espejo público de Antena 3TV (2 de febrero de 2026).

¿Estamos mejor preparados para otro apagón? – Espejo público de Antena 3TV (2 de febrero de 2026).

El control reforzado: más seguridad, más coste

Y ahí sí se han producido cambios. Desde el apagón se ha adoptado un modo de operación más conservador, conocido como “control reforzado”. Se trata de una gestión más estricta, especialmente en lo relativo al control de la tensión. Consiste en anticipar riesgos, reforzar determinadas medidas de seguridad y operar con mayores márgenes de protección. El resultado es claro: no se ha vuelto a producir un descontrol de tensión de la magnitud del registrado entonces. Pero esa mayor prudencia tiene un coste. El modo reforzado ha supuesto hasta ahora más de 800 millones de euros adicionales.

Este dato es relevante por dos razones. En primer lugar, demuestra que el sistema dispone de herramientas para controlar la tensión. Si actualmente se está haciendo con éxito, es porque técnicamente es posible. En segundo lugar, plantea una duda razonable… si ahora puede evitarse, ¿se podía haber logrado entonces? La existencia de un modo de operación más conservador que funciona sugiere que el margen de actuación existía. Lo que cambia es el nivel de riesgo asumido y el coste asociado a esa decisión.

otro apagón

¿Estamos mejor preparados para otro apagón? – Espejo público de Antena 3TV (2 de febrero de 2026).

Entonces, ¿está el sistema mejor preparado?

Si la pregunta se formula en términos estrictamente operativos, la respuesta es afirmativa. Actualmente el sistema funciona con mayores márgenes de seguridad. Se monitoriza y se interviene con más intensidad. El riesgo de repetir exactamente el mismo episodio es menor. Pero eso no significa que el debate esté cerrado. Estar mejor preparados no consiste únicamente en operar de forma más conservadora. También implica comprender qué falló, por qué falló y quién debía haberlo evitado.

La experiencia de estos nueve meses demuestra que el sistema puede operar sin apagones incluso en escenarios exigentes. Demuestra que el control de tensión es viable. Demuestra que la estabilidad no depende exclusivamente del mix energético.

Lo que permanece pendiente es garantizar que la seguridad del sistema no dependa de medidas extraordinarias y costosas, sino de un diseño regulatorio y operativo robusto, coherente y transparente. Hoy el sistema es más prudente. La cuestión es si esa prudencia responde a un aprendizaje estructural o a una reacción coyuntural. Esa diferencia es la que, en última instancia, determinará la verdadera fortaleza del sistema eléctrico.

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