
Por qué los paneles solares ya no ahorran tanto como se esperaba (y qué hacer al respecto)
Por qué paneles solares ya no ahorran tanto como prometían hace unos años y qué implica un mercado eléctrico con precios muy bajos de día y caros por la noche.
El ahorro ya no es el que era, pero no por eso ha dejado de ser una decisión inteligente. Hay muchas personas, sobre todo particulares, que invirtieron en paneles solares durante el boom del autoconsumo, especialmente en 2022 y 2023, cuando los precios de la energía eran muy altos. Se dispararon por completo como consecuencia de la guerra de Ucrania y ahí sí que se le veían todas las ventajas. Doble ahorro. Por un lado, el de la electricidad cara que ya no se consumía de la red y, por el otro, el de la venta de los excedentes a precio de… Sin embargo, dos o tres años después no era oro todo lo que relucía. Muchos de esos hogares están comprobando que hoy el ahorro real es bastante menor del que esperaban.
La razón no es que la instalación esté mal hecha ni que la inversión fuera un error. El problema es estructural y tiene que ver con cómo ha evolucionado el sistema eléctrico en España.
En España la energía solar es cada vez más importante. Se siguen instalando paneles solares a muy buen ritmo. De hecho, 2025 es el primer año en el que la energía solar se ha convertido en la principal fuente de electricidad del país, con más del 20 % de la producción total. Algo verdaderamente histórico si tenemos en cuenta que, hace apenas veinte años, la solar era prácticamente inexistente. Pero el problema es que el sol sale igual para todos. Y cuando hay mucho sol, los precios se hunden.
Mercado eléctrico cada vez más dual
Hoy el mercado eléctrico español es claramente dual. En las horas centrales del día, salvo en invierno, los precios de la electricidad son muy bajos, a veces incluso cercanos a cero. En cambio, por la noche, cuando desaparece la generación solar y la demanda sigue siendo alta, los precios se disparan. Para quienes tienen paneles solares, esto genera una paradoja frustrante. El ahorro que consiguen cuando producen su propia energía, a mediodía, es muy pequeño porque el precio de la electricidad ya es bajo. Sin embargo, cuando realmente consumen, por la tarde y por la noche, el precio es mucho más alto que antes. Ante esta situación, la reacción lógica es pensar en una batería. Pero en el sector eléctrico hay una regla de oro y es que nunca existen las soluciones fáciles.
Al fin y al cabo, la solución de la batería parece perfecta. Almacenar la energía que sobra durante el día y utilizarla por la noche. Incluso hay quien plantea vender esa energía al sistema para obtener un ingreso adicional.
El espejismo de la batería doméstica como solución al autoconsumo fotovoltaico
Desde Próxima Energía llevamos mucho tiempo siguiendo de cerca la evolución de las baterías. Y los números, hoy por hoy, son claros. Empiezan a salir en el ámbito industrial, con grandes baterías y una gestión profesional. Pero en una vivienda particular, instalar una batería suele implicar una inversión inicial elevada (en torno a los 5.000 euros, dependiendo de la capacidad) para obtener unos resultados que, en muchos casos, no solo no mejoran el ahorro, sino que lo empeoran. Por eso en Próxima Energía no ofrecemos baterías domésticas a la ligera. No porque la tecnología no exista, sino porque nuestra forma de trabajar siempre ha sido acompañar a nuestros clientes y no vender soluciones que no tienen sentido económico real.

Por qué los paneles solares ya no ahorran tanto como se esperaba (y qué hacer al respecto) – 6 de diciembre de 2026
Cuando una batería empieza a tener sentido de verdad
La clave está en entender que una batería vale para mucho más que mover energía del día a la noche. En países como Australia o Estados Unidos, especialmente en California, las baterías se utilizan desde hace años para prestar servicios al sistema eléctrico como control de tensión, regulación, estabilidad de la red… Ese valor añadido no está al alcance de un consumidor doméstico de forma individual. Nadie quiere estar pendiente de cuándo vender energía, cuándo cargar la batería o cuándo aportar servicios al sistema. Ahí es donde una compañía eléctrica puede marcar la diferencia. Dicho de otra forma… Si se instala una batería por cuenta propia, algo se ahorrará. Sin embargo, si esa batería se gestiona de forma coordinada con la comercializadora, que puede explotarla en todo su potencial, el valor es mucho mayor.
Eso sí, a quienes ya tengan paneles solares hay que pedirles un poco de tranquilidad. La inversión sigue teniendo sentido. Quizá hoy el ahorro no sea el que se esperaba, pero la factura está contenida y, pase lo que pase (una crisis energética, una guerra o una subida del gas), esa energía autoconsumida actúa como un seguro. Sin duda, llegará el momento en el que un complemento como la batería maximice de verdad el valor de la inversión. Pero cuando llegue, lo razonable será hacerlo de la mano de la propia compañía eléctrica, que puede sacar mucho más partido a ese activo que utilizándolo de forma aislada. El autoconsumo no ha dejado de ser una buena decisión. Simplemente ha entrado en una fase más madura, en la que el valor está en entender cómo funciona el sistema y cómo integrarse en él de forma inteligente.
4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.