
¿Por qué la factura de la luz del verano será más cara este año?
Factura de la luz del verano. Hace calor, se pone más el aire acondicionado y parece lógico pensar que la factura sube porque se consume más. Pero este verano hay algo más… el precio de la electricidad también se ha disparado, y la demanda ha marcado récords. Consumir más y pagar más caro cada kWh es mala combinación.
Hace calor. Mucho calor, como decía la canción… De ese que convierte cualquier paseo por la calle en un auténtico suplicio y hace que, nada más cruzar el umbral de casa, la mano vaya directa al mando del aire acondicionado. De ese calor que hace difícil imaginarse una noche entera sin el equipo encendido, aunque se sepa que no es lo más recomendable ni para el descanso ni para la factura. Ya son varias semanas así, con termómetros que no bajan ni de madrugada, ventiladores trabajando a destajo y persianas medio bajadas todo el día en un intento por frenar el calor antes de que entre en casa.
Y mientras se intenta dormir a una temperatura razonable, aparece inevitablemente otra preocupación, esa que muchos llevan meses posponiendo sin querer mirar de frente: ¿qué factura de la luz nos va a esperar al terminar el verano? Porque una cosa es sospechar que el recibo va a subir, y otra muy distinta es entender por qué está subiendo tanto. La pregunta tiene, este año, más sentido del que parece a primera vista. Y es que no solo estamos consumiendo más electricidad por las altas temperaturas.
Factores que disparan la factura de la luz del verano
También estamos pagando una electricidad considerablemente más cara que hace apenas unos meses. Dos factores empujando en la misma dirección a la vez, y ninguno ayuda al bolsillo.
Consumo eléctrico de auténtico récord
Empecemos por lo primero… este verano no solo ha hecho calor, ha hecho un calor especialmente intenso y prolongado. Durante las olas de calor de julio, la demanda eléctrica alcanzó niveles muy elevados. El pasado 8 de julio, por ejemplo, la demanda diaria peninsular llegó a 812,6 GWh, superando incluso el máximo registrado durante el verano de 2025. Y buena parte de ese incremento tiene una explicación bastante sencilla: climatización. Millones de viviendas, oficinas, comercios, hoteles y restaurantes utilizando simultáneamente sistemas de refrigeración para combatir temperaturas que en determinados episodios superaron ampliamente los 35 grados. Cuantos más equipos funcionando a la vez, más electricidad necesita el sistema en cada momento.

¿Por qué la factura de la luz del verano será más cara este año? – La hora de La1 de TVE (17 de agosto de 2026).
Precio de la electricidad más caro
A ese mayor consumo se suma un precio de la electricidad notablemente más alto que en meses anteriores. El mercado mayorista cerró julio con un precio medio de 104,75 euros/MWh, más de un 50% por encima del mes anterior y en su nivel más alto desde febrero de 2025. El calor, la mayor demanda, una menor producción eólica e hidráulica y unos precios del gas elevados se han combinado para formar un cóctel poco favorable para nuestras facturas. Esto ya se ha notado en el recibo. Según FACUA, la factura de un usuario medio acogido al PVPC alcanzó en julio los 93,65 euros, un 18,4% más que en junio y un 15,3% más que en julio del año pasado. De hecho, solo julio de 2022, en plena crisis energética, dejó una factura más alta para el perfil que analiza esta organización.
A esto hay que añadir un matiz muy importante. Y es que el precio de la luz no es igual durante todo el día. Con las horas centrales muy baratas gracias a la fotovoltaica y las horas nocturnas mucho más caras, poner el aire acondicionado de madrugada puede llegar a costar hasta seis veces más que hacerlo por la tarde, siempre que tengas una tarifa que traslade esas diferencias horarias. Fundamental tenerlo en cuenta para tratar de contener el gasto.
¿Y qué se puede hacer ante esta doble subida?
No existe un truco mágico para esquivar por completo el impacto del calor sobre la factura, pero sí algunas decisiones sencillas que ayudan. Lo primero es saber qué tarifa tienes contratada: con una tarifa variable, tiene sentido consultar las horas más económicas del día y desplazar hacia ellas los consumos que se puedan, como la lavadora, el lavavajillas o parte del uso del aire acondicionado. También ayuda no concentrar todo el esfuerzo de climatización en las últimas horas del día. Mantener la vivienda protegida del calor con persianas bajadas y ventilación en las horas frescas, y usar una temperatura de consigna razonable, reduce el trabajo que el equipo tiene que hacer precisamente cuando la electricidad está más cara.

Otras dudas sobre la factura de la luz en verano
¿Va a bajar el precio de la luz en septiembre? Es probable que la demanda se relaje al terminar las olas de calor, pero el precio del gas seguirá siendo un factor determinante de cara al otoño e invierno, así que no hay garantías de una bajada inmediata.
¿Afecta esta subida a todas las tarifas por igual? No exactamente. Quien tiene una tarifa con precio fijo notará sobre todo el efecto del mayor consumo, mientras que quien tiene una tarifa que varía por horas notará también el impacto de las diferencias entre el día y la noche.
¿Por qué antes se recomendaba poner los electrodomésticos por la noche y ahora no tanto? Porque el sistema eléctrico ha cambiado. Con la gran cantidad de energía solar que se produce ahora al mediodía, las horas más baratas ya no son siempre las nocturnas, sino las centrales del día, cuando hay más generación fotovoltaica disponible.
¿Tiene sentido comparar la factura con la del año pasado? Sí, y es un buen termómetro. Comparar el mismo mes de un año con otro (como julio 2026 frente a julio 2025) ayuda a saber si la subida se debe a un episodio puntual de calor o a una tendencia de fondo en el precio de la electricidad.

4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.