
Cómo purgar los radiadores antes de encender la calefacción
Un radiador que suena raro está frío por arriba o tarda demasiado en calentarse puede tener aire en su interior. Antes de encender definitivamente la calefacción este invierno, conviene dedicar unos minutos a comprobarlos y purgarlos si es necesario.
Llevan meses prácticamente olvidados. Durante la primavera y el verano, los radiadores han permanecido apagados esperando a que vuelvan los primeros días de frío. Y cuando por fin llegan, lo habitual es girar el termostato y esperar a que la casa empiece a calentarse. Antes de todo eso merece la pena hacer una pequeña prueba. Encender la calefacción durante unos minutos, acercarse a cada radiador, escucharlo y pasar la mano por su superficie. Un pequeño gorgoteo, una zona que permanece fría o un radiador que tarda mucho más que los demás pueden dar pistas de que algo no funciona como debería. Una de las causas más habituales es mucho más sencilla de solucionar de lo que parece… ¡aire acumulado dentro del circuito!
Por qué hay que purgar los radiadores
Los radiadores de agua funcionan haciendo circular agua caliente por su interior. Si aparece una bolsa de aire, esta puede ocupar parte del espacio por el que debería circular el agua y dificultar una distribución uniforme del calor. El resultado suele notarse fácilmente. El radiador está caliente en la parte inferior, pero permanece frío o templado arriba. En otras ocasiones se escuchan pequeños gorgoteos o burbujeos cuando empieza a funcionar la calefacción.
El IDAE recomienda purgar los radiadores al menos una vez al año, coincidiendo con el inicio de la temporada de calefacción. El objetivo es evitar que el aire acumulado dificulte la transmisión del calor. Eso no significa que haya que abrir todos los purgadores continuamente. Si un radiador calienta de manera uniforme y no hace ruidos extraños, probablemente no exista ningún problema. Lo importante es comprobar cómo responde después de varios meses parado.
Señales de que hay que purgar los radiadores
Frío arriba, frío abajo o completamente frío. Aquí conviene fijarse bien porque no todas las zonas frías significan lo mismo. Si el radiador está caliente abajo y frío arriba, el aire acumulado es uno de los primeros sospechosos. Al pesar menos que el agua, queda atrapado precisamente en la zona superior. Si ocurre lo contrario y la parte baja permanece fría, purgarlo puede no solucionar nada. Puede existir un problema de circulación, suciedad acumulada o un desequilibrio en el circuito. Y si el radiador está completamente frío mientras los demás funcionan, conviene comprobar primero la llave, la válvula y la presión de la instalación. Repetir el purgado una y otra vez no solucionará un problema diferente. La superficie del radiador funciona así casi como un pequeño diagnóstico de la calefacción.
Cómo purgar un radiador paso a paso
Antes de empezar hay que apagar la calefacción y esperar a que los radiadores estén fríos. Además de evitar quemaduras, esto permite que el aire se concentre en la parte superior y facilita su salida. El purgador suele estar situado en uno de los extremos superiores del radiador. Basta con colocar debajo un recipiente pequeño o un trapo y abrirlo lentamente con la herramienta correspondiente.
Primero puede escucharse un siseo. Es el aire saliendo. Después empezarán a aparecer algunas gotas y finalmente un pequeño flujo continuo de agua. Ese es el momento de volver a cerrar el purgador. No hace falta sacar grandes cantidades de agua ni vaciar el radiador. El objetivo es expulsar el aire. Sobre el orden existe bastante literatura. Algunas recomendaciones aconsejan comenzar por los radiadores próximos a la caldera, pero no existe una regla válida para todas las instalaciones. Ante la duda, conviene seguir las indicaciones del fabricante o del instalador.

Cómo purgar los radiadores antes de encender la calefacción y la importancia de hacerlo correctamente (26 de octubre de 2026).
Después de purgar, hay que mirar la caldera. Este paso es fácil de olvidar. Al expulsar aire y algo de agua, la presión del circuito puede disminuir. Por eso conviene mirar el manómetro antes y después del proceso. En muchas instalaciones domésticas, la presión en frío suele rondar entre 1 y 1,5 bar, aunque se trata de una referencia orientativa. El valor correcto depende siempre de la caldera y de las características de la instalación. Si la presión queda fuera del rango recomendado, hay que seguir las instrucciones del fabricante.
¿Y si después de purgar sigue sin calentar?
Entonces el aire probablemente no era el único problema. Si unos radiadores se calientan rápidamente mientras otros permanecen templados, el circuito puede estar mal equilibrado. Ahí entra en juego el detentor, una válvula situada normalmente en la parte inferior del radiador que regula el caudal de agua.
No conviene manipularlo sin saber qué se está haciendo. Pero conocer su existencia ayuda a entender algo importante… Y es que purgar no arregla cualquier radiador que caliente poco.
También merece la pena mirar alrededor. Un sofá pegado, unas cortinas gruesas o ropa colocada encima dificultan la difusión del calor. El IDAE recomienda mantener los radiadores libres de obstáculos. También calcula que las válvulas termostáticas y los termostatos programables pueden aportar ahorros de entre un 8% y un 13% de energía.

4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.