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¿Por qué todavía no era el momento de subir los impuestos de la luz?

Actualidad Energética, Factura de la luz, Gas y petróleo, Jorge Morales

¿Por qué todavía no era el momento de subir los impuestos de la luz?

¿Por qué todavía no era el momento de subir los impuestos de la luz?

La vuelta del IVA y del Impuesto Especial sobre la Electricidad llega cuando empieza a crecer el consumo por el calor y el mercado energético sigue marcado por la incertidumbre. Estos son los motivos por los que todavía no era el mejor momento para subir los impuestos de la luz.

Desde junio, la factura de la luz vuelve a incorporar los impuestos en sus valores habituales. El IVA pasa del 10% al 21% y el Impuesto Especial sobre la Electricidad recupera también su tipo ordinario después de las rebajas temporales aplicadas en los últimos meses. El cambio llega en un momento complicado. Empieza el verano, aumenta el uso del aire acondicionado y el mercado eléctrico vuelve a mirar con preocupación a la evolución del petróleo, el gas y el conflicto en Irán. Aunque los precios de la electricidad están lejos de los máximos de otras crisis, tampoco puede decirse que el contexto energético se haya estabilizado por completo.

La cuestión, por tanto, no es solo cuánto puede subir la factura. También es si tenía sentido retirar de golpe estas medidas justo cuando el consumo eléctrico empieza a crecer y la incertidumbre sigue muy presente en los mercados.

¿Qué impuestos vuelven a la factura de la luz?

El cambio afecta principalmente a dos impuestos. Por un lado, el IVA de la electricidad vuelve del 10% al 21%. Por otro, el Impuesto Especial sobre la Electricidad recupera también su tipo habitual, después de haber estado reducido de forma temporal. Por tanto, esto supone una mayor carga fiscal en la factura. No porque la comercializadora haya decidido subir el precio, sino porque dejan de aplicarse las rebajas aprobadas durante la crisis energética. En la práctica, el impacto puede notarse de forma clara. Tal y como ha explicado Jorge Morales de Labra en En jake de ETB, entre ambos impuestos, la subida fiscal puede suponer alrededor de un 17% de incremento de golpe en la factura.

¿Por qué el momento elegido es especialmente delicado?

Llega justo al inicio del verano

El problema es el calendario. En el gas, el impacto es menor en esta época porque las grandes facturas suelen llegar en invierno, con la calefacción. Sin embargo, en la electricidad ocurre lo contrario. El inicio del verano marca una etapa de mayor consumo en muchos hogares. Suben las temperaturas, se usan más ventiladores, se enciende el aire acondicionado y la demanda eléctrica crece en determinadas horas del día. Por eso, la recuperación de los impuestos habituales llega en un momento sensible. No se produce en un mes de bajo consumo, sino justo cuando muchas viviendas empiezan a necesitar más electricidad para mantener la temperatura.

El mercado eléctrico no está disparado, pero tampoco estabilizado

La situación no es comparable con los picos vividos tras el inicio de la guerra de Ucrania.  Por tanto, no es que sea uno de los peores momentos de la crisis energética, pero eso no significa que el mercado esté completamente estabilizado. La prueba es que el precio mayorista de mayo fue superior al de abril. Y aunque todavía puede moverse en niveles razonables, las previsiones para los meses siguientes apuntan a un encarecimiento.La factura se ha contenido en buena parte gracias al peso de las renovables y a una demanda moderada. Pero ahora empieza el consumo fuerte del verano. Retirar las medidas fiscales justo cuando cambian esas condiciones aumenta el riesgo de que el recibo suba por varios motivos a la vez.

¿Por qué todavía no era el momento de subir los impuestos de la luz? - En jake de ETB (1 de junio de 2026).

¿Por qué todavía no era el momento de subir los impuestos de la luz? – En jake de ETB (1 de junio de 2026).

La energía sigue condicionada por el contexto internacional

España cuenta con una presencia cada vez mayor de renovables, pero no vive aislada del resto del mercado energético. El petróleo, el gas y las tensiones geopolíticas siguen influyendo en los precios. No hace falta recordar que la guerra no ha terminado y esa es una de las claves… Recuperar los impuestos habituales transmite una sensación de normalidad que todavía no se corresponde del todo con el contexto energético. Los precios pueden moderarse durante un tiempo, pero cualquier tensión internacional puede trasladarse rápidamente a los mercados. Por eso, la estabilidad actual sigue siendo frágil.

El impacto va más allá de la factura de casa

La luz no es un gasto cualquiera. La consumen los hogares, pero también los comercios, la industria, la hostelería, el transporte y buena parte de los servicios. Cuando sube el coste eléctrico, el impacto no se queda solo en el recibo doméstico. Puede trasladarse al precio de productos y servicios, porque muchas empresas incorporan la energía como uno de sus costes básicos. Por eso, retirar las medidas fiscales sobre la electricidad en un momento todavía inestable no afecta solo a quienes reciben una factura en casa. También puede añadir presión al conjunto de la economía. ¿Inflación a la vista?

jorge morales de labra

¿Por qué todavía no era el momento de subir los impuestos de la luz? – En jake de ETB (1 de junio de 2026).

El consumidor nota la subida completa

Así, en una factura pueden coincidir varios de estos aspectos a la vez. Es decir, más consumo por el calor, un mercado mayorista algo más caro y una mayor carga fiscal. Pero el consumidor no suele separar cada causa. Lo que ve es una factura más alta. Ese es otro de los problemas del momento elegido. La subida de impuestos llega cuando el recibo ya tenía muchas opciones de aumentar por el propio cambio de estación. Por eso es importante explicar bien qué está ocurriendo. La subida fiscal no depende de la comercializadora, pero entenderla ayuda a saber qué parte de la factura responde a impuestos y cual al consumo o al precio de la energía.

¿Podía haberse hecho de forma más gradual?

El debate no tiene por qué ser solo si las medidas fiscales debían mantenerse o no. También hay que preguntarse si tenía sentido retirarlas de golpe justo al inicio del verano. Una vuelta gradual habría permitido suavizar el impacto en los hogares y comprobar con más margen si el mercado energético seguía estabilizándose durante los meses siguientes. No se trata de mantener indefinidamente unas medidas excepcionales. Se trata de valorar si el sistema energético había dado señales suficientes de estabilidad como para recuperar toda la fiscalidad habitual en este momento.

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