
Cambios en los impuestos de la luz: ¿Por qué la factura de la luz puede subir en junio, aunque se consuma lo mismo?
El cambio en el IVA de la luz puede encarecer la factura desde junio, aunque el consumo sea el mismo. Claves para entender la subida y reducir su impacto.
A partir del 1 de junio de 2026, las facturas de la luz pueden reflejar un incremento en el importe final aunque el consumo sea muy parecido al de meses anteriores. Este cambio no responde a una subida aplicada por Próxima Energía ni a una modificación del precio de la energía contratado. Se debe al fin de las reducciones fiscales temporales aprobadas por el Gobierno y a la vuelta de los impuestos eléctricos a sus tipos habituales. En concreto, dejan de aplicarse dos rebajas: la del IVA de la electricidad y la del Impuesto Especial sobre la Electricidad. Por eso, aunque se haya utilizado la misma energía, la factura puede subir por el simple efecto de la recuperación de estos impuestos.
Dicho de forma sencilla… durante los últimos meses, una parte de los impuestos de la factura eléctrica había estado reducida. Ahora esa rebaja termina y, por tanto, vuelve a subir.
¿Por qué se aplicó esta rebaja de impuestos de la luz?
La rebaja fiscal se aprobó en marzo como una medida temporal. Buscaba amortiguar el impacto de la subida de los precios de la energía en hogares y empresas. Además, su objetivo era reducir durante unos meses el peso de los impuestos en la factura eléctrica. Así se evitaba que el encarecimiento de la electricidad se trasladara íntegramente al consumidor.
Entre esas medidas se incluyó la bajada temporal del IVA de la electricidad del 21% al 10% y la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad, que pasó de su tipo general (5,11%) al 0,5%.
Es importante tener en cuenta que no se trataba de una bajada definitiva, sino de una medida excepcional. La propia norma establecía que estas rebajas podían dejar de aplicarse si los precios de la energía se moderaban dentro de unos determinados márgenes y eso mismo es lo que está ocurriendo ahora. El precio de la luz se mantiene bajo gracias al aporte de las renovables.
¿Qué cambia entonces a partir del 1 de junio?
En la práctica, esto afecta al importe final que aparece en la factura. La electricidad puede tener un precio similar, el consumo puede ser parecido y, aun así, el total a pagar puede aumentar porque la parte fiscal ya no está reducida. Por eso, si al recibir la factura de junio se nota una diferencia respecto a meses anteriores, conviene mirar algo más que los kilovatios hora consumidos. La explicación puede estar, en buena medida, en este cambio de impuestos.

Cambios en los impuestos de la luz: ¿Por qué la factura de la luz puede subir en junio, aunque se consuma lo mismo? (27 de mayo de 2026).
¿Cuánto puede subir la factura a partir de junio?
Para una misma base de factura, el cambio puede traducirse en una subida aproximada del 15% respecto a los meses en los que estaban vigentes las rebajas fiscales.
Un ejemplo sencillo ayuda a verlo mejor. En una factura con una base de 100 euros antes de aplicar estos impuestos, el importe final pasaría de unos 111 euros con la rebaja fiscal a cerca de 127 euros con los tipos habituales. Es decir, alrededor de 16 euros más.
Esto significa que se puede haber hecho prácticamente lo mismo que el mes anterior (usar los mismos electrodomésticos, mantener horarios parecidos, encender la climatización lo justo y no tener grandes variaciones en casa). Aun así, el total puede subir porque la factura vuelve a soportar una carga fiscal mayor.
En otras palabras, si el consumo y el resto de los conceptos se mantienen iguales, la factura subirá alrededor de un 15% por el simple efecto de la vuelta a los impuestos habituales. Por eso, si en junio pagas más habiendo consumido prácticamente lo mismo, la explicación puede estar en el fin de esta rebaja temporal.
¿Qué se puede hacer para que se note menos la subida?
Aunque los impuestos no dependen del consumidor, sí hay decisiones que pueden ayudar a reducir el impacto en la factura. No se trata de hacer grandes cambios ni de vivir pendiente del contador, sino de revisar algunos hábitos y si se tiene la tarifa que se necesita.
- Potencia contratada: Uno de los primeros puntos que conviene mirar y revisar. Muchas viviendas tienen más potencia de la que realmente utilizan. Si nunca te saltan los plomos, si no sueles poner muchos aparatos a la vez o si tus hábitos han cambiado, puede merecer la pena revisar si tienes margen para ajustarla.
- Adaptar el consumo: También es buen momento para observar en qué horas se consume más electricidad. En los hogares con tarifa variable, desplazar algunos usos a las horas más baratas puede marcar la diferencia. Lavadoras, lavavajillas, termos o carga de dispositivos puede organizarse mejor sin afectar demasiado al día a día.

Cambios en los impuestos de la luz: ¿Por qué la factura de la luz puede subir en junio, aunque se consuma lo mismo? (27 de mayo de 2026).
- Climatización y medidas de eficiencia: Otro punto importante, especialmente con la llegada del calor, es el uso del aire acondicionado que puede convertirse en uno de los grandes consumos del verano si no se utiliza con cierto control. Mantener una temperatura razonable, ventilar a primera hora, bajar persianas en las horas de más sol y evitar encendidos y apagados constantes puede ayudar más de lo que parece.
- Paneles solares: En el caso de hogares con autoconsumo, la clave está en aprovechar al máximo las horas de producción solar. Cuanto más consumo se pueda trasladar a las horas centrales del día, más energía propia utilizarás y menos se dependerá de la red. No siempre es posible mover todos los consumos, pero pequeños cambios pueden mejorar mucho el aprovechamiento de la instalación.
- Revisar la factura: Y, por último, conviene revisarla con calma. No solo el total a pagar, sino también cómo se reparte entre consumo, potencia, impuestos y otros conceptos. Muchas veces ahí comienza el ahorro. Es decir, entendiendo qué parte depende de los hábitos, qué parte depende del contrato y qué parte viene marcada por la regulación.
La factura eléctrica puede parecer complicada, pero no tiene por qué ser incomprensible. En momentos como este, en los que un cambio fiscal puede alterar el importe final, entender qué se está pagando es más importante que nunca.

4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.