
¿Por qué preocupa el precio de la energía en otoño?
¿Por qué preocupa el precio de la energía en otoño? El gas y la electricidad suben y podrían encarecer las facturas de los hogares este invierno especialmente la de la calefacción cuando llegan los meses más fríos del año.
El final del verano llegó…. Septiembre trae consigo la vuelta a la rutina, y con ella, la famosa cuesta. Sí, la vuelta al cole y a la oficina, los primeros recibos tras las vacaciones, la cuenta de la tarjeta de crédito de agosto… Así, que lo que toca es el ajuste del presupuesto familiar después del verano. Es un momento del año marcado por los números, por revisar gastos y por retomar el ritmo tras unas semanas de descanso. Este año, a esa cuesta habitual se suma un ingrediente añadido que conviene tener en el radar. Y es que el precio de la energía lleva meses en movimiento.
En las últimas semanas, ese movimiento se ha acelerado. Merece la pena pararse a mirarlo con calma, sin dramatismos, pero sin mirar hacia otro lado. Tiene todas las papeletas para notarse en las facturas del otoño y del invierno que se acercan. El origen de esta escalada está en el ámbito internacional. Pero sus efectos, como suele ocurrir con la energía, terminan llegando de forma muy directa a la economía doméstica. Todo arrancó, una vez más, por el petróleo. El problema de fondo, sin embargo, está en otro sitio. En el gas y, de rebote, la electricidad que llega a los hogares.
El precio de las principales formas de energía en otoño
Petróleo, transportes más caros, pero estabilizados
El detonante inmediato de estos días son los nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán, que en la última madrugada han vuelto a tensar los mercados energéticos. El barril de petróleo ronda ya los 93 dólares. Un precio que, sobre el papel, suena alarmante, pero conviene poner las cosas en perspectiva. Durante esta misma crisis internacional se ha visto el petróleo bastante más arriba que ahora. A unos 90 dólares por barril y a 1,80 euros el diésel en el surtidor de las estaciones de servicio. A pesar de las cifras, de seguir con un precio elevado, no es, ni de lejos, el mayor de los problemas que se tienen en este momento encima de la mesa.
Gas, la verdadera amenaza para este otoño
El verdadero problema es el gas. Y ahí está la gran diferencia respecto a otros episodios de tensión que hemos vivido en los últimos años. En marzo, en el momento más duro del conflicto, el gas tocó máximos en torno a los 60 euros/MWh. Ahora mismo está en 70 euro/MWh. Es decir, por encima de aquellos picos que se vieron en plena fase aguda de la guerra. Y ese dato, que a simple vista puede parecer solo un número más en una gráfica, tiene una traducción muy directa y concreta en los bolsillos de los consumidores. Podría suponer un encarecimiento de hasta el 70% en las facturas de calefacción de este próximo invierno en España. Dicho así, sin adornos… ¡Es una auténtica barbaridad!

¿Por qué preocupa el precio de la energía en otoño? – Las noticias de la mañana de Antena 3TV (1 de septiembre de 2026).
Electricidad, con precios elevados dependiendo del horario
Y el gas no se queda solo en la calefacción de nuestras casas. Una parte importante de la electricidad que consumimos en España se genera todavía en centrales que queman gas. Eso significa que, cuando el gas se encarece, ese coste se traslada casi automáticamente al precio de la luz. Es un efecto dominó que ya conocemos de crisis anteriores y que estamos volviendo a ver repetirse ahora, con toda su crudeza.
Los datos de los futuros de los mercados eléctricos no dejan lugar a dudas. En febrero, antes de que se recrudeciera la guerra, el precio de la electricidad estaba en 17 euros/MWh, un nivel especialmente bajo incluso para un mes tranquilo. El precio que solemos considerar «normal» ronda los 50 euro. Pues bien, ha cerrado agosto (que además es tradicionalmente un mes barato en electricidad, porque hay mucho menos consumo y buena parte de la industria está parada por vacaciones) en 120 euros/MWh. La curva no ha dejado de subir mes tras mes, y las previsiones apuntan a que el cuarto trimestre completo se cerrará por encima de los 130.
De 17 euros/MWh en febrero a más de 130 previstos para el último trimestre del año. Dicho de otra forma, en apenas unos meses, el precio de la electricidad se ha multiplicado por más de siete.
Efecto y consecuencias sobre la economía
Más allá de lo que se vea reflejado directamente en la factura de la luz o del gas, el problema de fondo es todavía más amplio. El motivo es que la energía se cuela, de una forma u otra, en el precio de casi todo lo que se compra. Todo producto necesita energía para fabricarse y transportarse hasta que llega a las manos de los consumidores. Por eso, cuando la energía sube con esta intensidad, termina presionando al alza toda la cesta de la compra. No solo los recibos energéticos. Es algo que se vio, por desgracia, en 2022, y que corre el riesgo de repetirse si esta escalada no se frena a tiempo.

¿Por qué preocupa el precio de la energía en otoño? – Las noticias de la mañana de Antena 3TV (1 de septiembre de 2026).
¿Se puede hacer algo al respecto? Todo apunta a que sí, y a que habrá que hacerlo pronto. La magnitud de esta subida (que en el caso del gas está incluso por encima de lo que vimos en los momentos más duros del conflicto) previsiblemente obligará a las autoridades a estudiar medidas que ayuden a contener el golpe antes de que el invierno llegue de lleno. Lo que está claro, mientras tanto, es que conviene no perder de vista el precio del gas. Es la pieza que está arrastrando a todo lo demás… a la calefacción, a la luz y, en última instancia, a la economía de las familias. Se avecina un otoño y un invierno complicados. Toca ir preparados.

4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.