
¿Hasta dónde subirá la gasolina y el diésel? ¿Llegará a 3 euros por litro?
La gasolina y el diésel vuelven a acercarse peligrosamente a los dos euros por litro y llenar un depósito supera ya los 100 euros. Pero ¿hasta dónde pueden seguir subiendo? ¿Es posible volver a ver precios récord? ¿Y llegar incluso a los 3 euros por litro?
Parar en una gasolinera se ha convertido casi en un pequeño ejercicio de cálculo mental. Mirar el precio del litro, echar un vistazo al depósito, pensar cuántos kilómetros quedan por hacer y decidir si llenar del todo o quedarse a medias. Cada vez cuesta más ignorar ese número enorme que aparece en el luminoso y que, semana tras semana, parece subir un poco más. Primero fueron 1,70 euros. Después 1,80. Ahora la gasolina y el diésel vuelven a moverse muy cerca de los dos euros por litro. Así, llenar un depósito medio ya supera con facilidad los 100 euros. Una cifra que hace no tanto parecía excepcional y que vuelve a instalarse peligrosamente en la normalidad. La pregunta, por tanto, es inevitable: ¿dónde está el techo?
¿Se podrían volver a ver precios récord? ¿Es posible que la gasolina alcance los 2,50 euros por litro? ¿Y llegar incluso a los 3 euros? La respuesta depende, sobre todo, de lo que ocurra con el petróleo durante las próximas semanas y meses, pero también de otros factores como la fiscalidad, la cotización del euro frente al dólar o la evolución de las tensiones internacionales. Los últimos datos disponibles sitúan el precio medio de la gasolina 95 en España en 1,928 euros por litro y el del diésel en 1,918 euros. Con esos niveles, llenar un depósito medio de 55 litros cuesta alrededor de 106 euros en un coche de gasolina. Y solo un euro menos en uno diésel. Además, lo más preocupante quizá no sea dónde se está ahora, sino hasta dónde podría llegar si el petróleo continúa encareciéndose.
¿Puede superar la gasolina a 2,50 euros el litro próximamente?
Conviene empezar por los números. Para sumar unos 50 céntimos por litro, el barril de Brent tendría que subir alrededor de 60 dólares. El cálculo parte de un escenario con el Brent en torno a los 110 dólares por barril. Con ese punto de partida, 170 dólares acercarían el surtidor a los 2,50 euros. Eso no significa que ese precio vaya a aparecer de forma inmediata. Tampoco significa que sea la evolución más probable. Se trata de un escenario orientativo que sirve para entender qué tendría que ocurrir antes de llegar hasta ahí.
Para alcanzarlo, el petróleo tendría que registrar otra subida muy fuerte. Además, el resto de las variables deberían mantenerse relativamente estable. La fiscalidad, el dólar, los costes de distribución o los márgenes también pueden alterar el resultado final. Aun así, la cifra sirve para entender una cosa. Los 2,50 euros por litro ya no pertenecen al terreno de lo imposible.
¿Qué tendría que pasar apara llegar a 3 euros por litro?
Aquí el salto sería mucho mayor. Para acercarse a los 3 euros, el Brent tendría que superar ampliamente los 200 dólares. El cálculo sitúa ese nivel alrededor de los 230 dólares por barril. Sería un escenario extremo y bastante más difícil de alcanzar. Pero matemáticamente podría ocurrir. La explicación está en la sensibilidad del petróleo ante cualquier problema geopolítico. Una guerra, un bloqueo marítimo o una caída de oferta pueden disparar el mercado en muy poco tiempo. También puede pasar lo contrario. Una desescalada clara puede provocar una caída rápida del crudo. Ese alivio acabaría llegando después a las estaciones de servicio. Por eso, hablar de 3 euros no equivale a pronosticar ese precio. Sirve para medir qué tendría que ocurrir antes de verlo. Importante tenerlo en cuenta…

¿Hasta dónde subirá la gasolina y el diésel? ¿Llegará a 3 euros por litro? – Herrera en COPE (19 de septiembre de 2026).
Otros factores que influyen en el precio de los combustibles
Existe una idea bastante extendida que conviene matizar. Si el petróleo sube un 10%, la gasolina no sube automáticamente otro 10%. El precio del surtidor se construye con varias piezas. Está el crudo, pero también están el refino, el transporte y la distribución. A eso se suman otros factores como los márgenes comerciales, el cambio entre euro y dólar y los impuestos. Todos esos elementos pueden alterar el resultado final. Además, los movimientos del Brent no llegan de inmediato a la gasolinera. Suele existir un desfase entre el mercado internacional y el surtidor. Por eso, una subida del petróleo puede tardar en trasladarse. También puede hacerlo con distinta intensidad. Ese matiz es importante porque los 2,50 o 3 euros sirven como referencia de escenario. No sirven para fijar una fecha concreta ni asegurar que se vaya a alcanzar ese nivel.
¿Qué puede subir más? ¿Gasolina o diésel?
El diésel parte con un problema añadido. Europa tiene más tensión de suministro en gasóleo que en gasolina. Esa situación lo deja más expuesto a subidas adicionales y ayuda a explicar por qué ambos combustibles han llegado a moverse casi al mismo precio. La fiscalidad introduce otra diferencia importante. Cualquier cambio en impuestos o bonificaciones puede modificar mucho el precio final. Eso significa que el diésel puede sufrir más presión de mercado, pero una decisión fiscal puede amortiguar parte de esa subida. Por tanto, no basta con mirar el Brent. También hay que vigilar qué decisiones se toman sobre los carburantes. El precio del surtidor depende de ambas cosas y puede evolucionar de forma distinta incluso aunque el petróleo siga una misma tendencia.

¿Hasta dónde subirá la gasolina y el diésel? ¿Llegará a 3 euros por litro? – Herrera en COPE (19 de septiembre de 2026).
Minimizar el impacto de la subida de la gasolina
¡Está claro! No se puede controlar el precio internacional del petróleo. Tampoco se puede influir en un conflicto a miles de kilómetros. Sin embargo, lo que sí se pueden tomar algunas decisiones sencillas para reducir el impacto sobre el bolsillo. Comparar precios antes de repostar sigue siendo una de las más útiles. Las diferencias entre estaciones pueden ser importantes dentro de una misma zona. También conviene revisar la presión de los neumáticos con frecuencia. Una conducción suave ayuda a reducir el consumo. Evitar acelerones, frenazos y peso innecesario en el vehículo también puede marcar cierta diferencia.
Y, sobre todo, conviene poner las cifras en contexto. La gasolina y el diésel están cerca de los dos euros. Eso no significa que vayan directos hacia los tres. Para alcanzar ese nivel tendría que producirse una escalada extraordinaria del petróleo y acompañar otras condiciones del mercado. El problema es que el escenario internacional sigue siendo muy incierto. Y esa incertidumbre puede continuar trasladándose al surtidor. Durante las próximas semanas habrá dos cifras especialmente importantes. Una es el precio del barril de Brent y, la otra, el número que aparece en el luminoso de la gasolinera. Eso, y esperar a que empiece a bajar.

4. Otros costes: Sobre los conceptos anteriores añadimos otros costes directos, como la aportación al fondo de eficiencia energética, la financiación del bono social, el coste de adquisición de los certificados de origen de la energía 100% renovable, la tasa del 1,5% sobre el coste de la energía consumida a precio de mercado y el alquiler del contador que nos factura la distribuidora correspondiente.